SApertura, sábado. La historia de la mañana: el T-MEC entró en fase decisiva y Trump anticipa un acuerdo para bajar aranceles.
DEso sí que movería al peso. ¿Qué tan en serio va esto?
SUn post en X de Ricardo Aguado dice que podrían bajar hasta 50 por ciento en acero y aluminio, y 25 por ciento en autos. Ebrard lidera la mesa.
DO sea, promesas de Trump. Ya hemos visto esta película.
SSí, pero ahorita viene con números concretos. Y no es poca cosa para las armadoras mexicanas.
DClaro, si se confirma, el nearshoring se dispara otra vez. Las exportadoras respirarían.
SEl dato que acompaña: el IGAE de agosto creció 3.5 por ciento anual. La economía no está caída.
DTampoco nos emocionemos, es un post, no un comunicado oficial.
SExacto, pero la mesa está puesta y Ebrard la lleva. Eso es señal.
DY hablando de planes fiscales, en Brasil Lula no quiere repetir la historia de Dilma.
SEl fantasma de Dilma Rousseff anda rondando el palacio.
DBloomberg Línea reporta que Lula resiste recortes duros y apuesta por un ajuste gradual.
S¿La meta?
DSuperávit primario de uno punto cinco por ciento del PIB para el final del mandato.
SSuena bien, pero la historia de Dilma fue justo esa: ajuste tardío y recesión.
DPor eso la toman como advertencia. Si lo hace mal, el real sufre y nos arrastra un poco a todos en América Latina.
SMéxico está lejos de Brasil, pero los mercados no distinguen fronteras cuando hay pánico fiscal.
DOjo ahí esta semana, sobre todo con el dólar fuerte.